La clave no es encontrar “la mejor IA”
Si hoy tuviera que montar un sistema para publicar artículos con frecuencia, no buscaría una única herramienta capaz de hacerlo todo. Esa idea parece cómoda, pero en la práctica suele terminar en artículos que tienen una estructura correcta y poco más.
La IA ha mejorado muchísimo como asistente de escritura. ChatGPT, Claude, Gemini y otras herramientas pueden redactar textos bastante buenos, mientras que Perplexity resulta especialmente útil cuando necesitamos investigar información actual y consultar fuentes. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Pero hay una diferencia importante entre generar un artículo y crear un buen artículo.
Para mí, el segundo proceso tiene cinco partes: encontrar una buena idea, investigar, construir un argumento, escribir y editar. La IA puede participar en todas ellas, pero no debería hacerlas todas de principio a fin sin supervisión.

1. Perplexity: primero investigo, después escribo
Antes de abrir el procesador de textos, quiero saber qué información existe realmente sobre el tema.
Para eso utilizaría Perplexity. Su principal ventaja en este flujo de trabajo es que busca información en la web y presenta las respuestas acompañadas de fuentes que podemos consultar. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Por ejemplo, si quiero escribir un artículo sobre “cómo utilizar IA para crear vídeos de YouTube”, no empezaría preguntando a una IA que escriba 2.000 palabras. Primero investigaría:
- Qué herramientas están disponibles actualmente.
- Qué funciones ofrece cada una.
- Qué cambios recientes ha habido.
- Qué problemas tienen los usuarios.
- Qué información procede de las propias empresas.
- Qué aspectos merece la pena explicar desde una experiencia práctica.
Después guardaría los datos importantes y, sobre todo, los enlaces a las fuentes originales.
Mi regla: la IA puede encontrar información; yo decido qué información merece entrar en el artículo.
2. ChatGPT: convertir la investigación en una estructura
Una vez que tengo la información, utilizaría ChatGPT para organizarla.
Aquí no le pediría todavía el artículo completo. Le pasaría las notas y le pediría que me ayudara a encontrar una estructura lógica.
Por ejemplo:
- Cuál es el problema principal del lector.
- Qué información necesita conocer primero.
- Qué apartados son realmente necesarios.
- Qué puntos son repetitivos.
- Qué ejemplos pueden hacer más comprensible el contenido.
- Qué preguntas podría hacerse el lector después de cada sección.
Este paso parece poco importante, pero cambia bastante el resultado final. Un artículo mal estructurado no se arregla simplemente generando más texto.
ChatGPT también puede utilizarse para trabajar sobre borradores y convertir un texto inicial en una versión más clara y ordenada. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
3. Claude: escribir y revisar el texto largo
Para artículos largos y textos en los que quiero cuidar especialmente el tono, utilizaría Claude como segundo lector y editor.
No necesariamente para que escriba todo desde cero. Prefiero pasarle la estructura, las fuentes y, si tengo artículos anteriores, algunos ejemplos de mi propia forma de escribir.
Le pediría algo bastante concreto: “No reescribas todo. Señala dónde el texto resulta artificial, repetitivo, demasiado genérico o poco convincente y propón alternativas únicamente cuando sean necesarias.”
Esta forma de trabajar es mucho más útil que pedirle simplemente “hazlo más humano”. En pruebas recientes de herramientas de escritura, Claude ha destacado precisamente en revisión estructural y conservación de la voz del autor. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
La diferencia es importante: no quiero que Claude sustituya mi voz; quiero que me ayude a detectar dónde mi texto falla.
4. Grammarly: la última limpieza
Cuando el contenido ya está escrito, Grammarly puede entrar al final del proceso.
Lo utilizaría principalmente para detectar errores, frases poco claras, problemas de gramática y determinados problemas de estilo. Sus funciones actuales también permiten recibir sugerencias, generar contenido y pulir textos existentes dentro del flujo de escritura. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Pero tampoco dejaría que una herramienta de corrección transforme todas mis frases en el mismo tipo de inglés o español corporativo.
Un texto demasiado limpio puede terminar perdiendo personalidad.
5. Gemini: especialmente útil si trabajas con Google
Gemini tiene sentido cuando gran parte del trabajo está dentro del ecosistema de Google.
Si tengo documentos, notas y materiales almacenados en Google Drive o trabajo habitualmente con Google Docs, puede resultar práctico utilizar Gemini como parte de ese entorno en lugar de estar copiando información constantemente entre diferentes aplicaciones.
No lo utilizaría simplemente porque “hay que tener otra IA”. Si ChatGPT y Claude ya cubren mis necesidades, añadir otra herramienta sin una función concreta solo complica el proceso.
Cómo combinar las herramientas sin duplicar trabajo
Aquí está, en mi opinión, la parte más importante.
No utilizaría cuatro herramientas para pedirles exactamente el mismo artículo. Eso no es un flujo de trabajo; es copiar y pegar el mismo problema cuatro veces.
Yo lo organizaría así:
- Perplexity → investigación. Buscar información actual y localizar fuentes.
- ChatGPT → estrategia. Convertir las notas en una estructura y definir el enfoque.
- ChatGPT o Claude → redacción. Crear el primer borrador siguiendo la estructura.
- Claude → edición. Revisar lógica, ritmo, profundidad y naturalidad.
- Grammarly → corrección. Limpiar errores y mejorar la claridad donde sea necesario.
- Revisión humana → publicación. Comprobar datos, enlaces, ejemplos, título y experiencia personal.
El resultado es mucho más controlable porque cada herramienta tiene una función concreta.
¿Cómo evitar que el artículo tenga “olor a IA”?
Esta es una cuestión que me parece más importante de lo que suele parecer.
El problema no se soluciona buscando un supuesto “humanizador”. Si el artículo está lleno de frases genéricas, introducciones innecesarias y opiniones que no dicen nada, cambiar unas cuantas palabras no lo convierte en un buen contenido.
Yo haría algo diferente.
Primero, introduciría experiencia real. Explicaría qué herramienta utilizaría, cuál no utilizaría y por qué.
Segundo, eliminaría las frases que no aportan información. Si un párrafo puede desaparecer sin que el lector pierda nada, probablemente sobra.
Tercero, utilizaría ejemplos concretos. Es mucho más convincente explicar cómo resolvería un problema concreto que escribir cinco párrafos sobre las ventajas de la inteligencia artificial.
Cuarto, permitiría cierta naturalidad. No todos los párrafos tienen que tener exactamente la misma longitud ni seguir una estructura matemática.
Y, sobre todo, no intentaría engañar a los lectores diciendo que el contenido fue escrito completamente por una persona si realmente no fue así. La cuestión importante no es ocultar que se utilizó IA, sino asegurarse de que el resultado tenga valor editorial propio.
La IA debe ayudarte a pensar, no solo a escribir
Hay una diferencia enorme entre utilizar una IA como generador de palabras y utilizarla como compañero editorial.
Si le dices:
“Escribe un artículo de 2.000 palabras sobre las mejores herramientas de IA para escribir.”
probablemente obtendrás un texto correcto.
Pero si le dices:
“Estas son mis fuentes, estas son mis conclusiones, este es mi público y esta es mi opinión. Ayúdame a encontrar los puntos débiles del argumento y después construye una estructura que responda primero a las preguntas más importantes del lector.”
el resultado cambia completamente.
La segunda forma de trabajar requiere más criterio por parte del autor, pero precisamente por eso produce contenidos más difíciles de sustituir.
Mi sistema para producir artículos de forma constante
Si tuviera que crear un sitio web de contenidos desde cero, no intentaría publicar diez artículos generados automáticamente cada día.
Preferiría producir menos artículos y hacer que cada uno tuviera una razón clara para existir.
Mi proceso sería:
- Elegir una pregunta concreta que tenga interés para el público.
- Investigar el tema y guardar las fuentes.
- Definir qué información nueva voy a aportar.
- Crear una estructura antes de escribir.
- Generar un primer borrador con ayuda de IA.
- Añadir experiencias, ejemplos y opiniones propias.
- Hacer una revisión estructural con otra IA.
- Corregir gramática y estilo.
- Comprobar nuevamente los datos.
- Crear un título que prometa exactamente lo que el artículo entrega.
- Publicar y analizar posteriormente qué partes interesan realmente a los lectores.
Este último paso suele olvidarse. Un artículo no termina cuando pulsamos “publicar”. Si el contenido forma parte de un proyecto web, los datos reales de visitas, clics y comportamiento de los usuarios son una fuente de información mucho más útil que cualquier consejo genérico sobre redacción.
¿Qué herramientas utilizaría realmente?
Si tuviera que pagar de mi bolsillo y quisiera mantener el sistema sencillo, empezaría con Perplexity + ChatGPT + Claude. Añadiría Grammarly si produzco mucho contenido o necesito una revisión constante.
No veo necesario contratar diez plataformas de escritura. Muchas herramientas especializadas ofrecen funciones que se solapan con los grandes asistentes generales. Las comparativas recientes también muestran que ChatGPT y Claude cubren buena parte de las necesidades generales, mientras que Perplexity destaca cuando la prioridad es investigar con fuentes. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
Para un creador individual, un pequeño sistema bien organizado suele ser más eficiente que una colección enorme de suscripciones.
Lista de herramientas de IA utilizadas
- Perplexity — investigación, búsqueda web y comprobación de fuentes.
- ChatGPT — ideas, estructura, análisis, redacción y revisión.
- Claude — redacción larga, edición estructural y mejora del estilo.
- Grammarly — corrección, claridad, gramática y revisión final.
- Gemini — apoyo a la escritura y trabajo integrado con el ecosistema de Google.
La combinación que recomiendo
Perplexity para investigar → ChatGPT para pensar y estructurar → Claude para revisar → Grammarly para pulir → tú para decidir qué se publica.
Ese último paso es el que marca la diferencia. La IA puede producir un artículo en segundos. Lo difícil sigue siendo tener algo interesante que decir.
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